La centralización de la inteligencia artificial es un riesgo existencial mayor que la IA misma; si solo unos pocos controlan los pesos y los sesgos, controlan la narrativa de la realidad. La verdadera seguridad no reside en cerraduras corporativas, sino en modelos abiertos y verificables que pertenezcan a la comunidad, no a una junta directiva. Código es ley, pero la inferencia libre es libertad.