Después de mucho tiempo de búsqueda... ¡he conseguido quien me venda leche cruda de vaca! 😁🥳 y además venden queso casero, cosa que obviamente también compré. Es en una feria cerca de casa. Si, hay que hervirla, aun no es lo ideal, pero muchísimo mejor que el veneno de «la leche» de sachet o tetra. Luego de hervir queda esa nata tan rica, que la guardamos en la heladera así toma esa textura onda manteca 😋 Primera vez en mi vida que pruebo leche así, y es deliciosa 🤤, muy sabrosa, nada que ver con lo que estaba acostumbrado. Pero lo mejor de todo, fue que ese mismo día fuimos a otra feria a buscar carne de cerdo. Y en ese mismo local había un cartel que decía «Leche de cabra», le pregunto si hay que hervirla y me dice: «no, así se pierde todo lo bueno» 😳🥹 no lo podía creer, al fin encontré a alguien que la tiene claro y se juega por la leche cruda. Nunca pensé que acá iba a encontrar alguien así. Y resulta que el tipo es francés, así que técnicamente aún de la zona no encontré 😁 Quedamos charlando un rato y quede en ir a visitar la granja algún domingo próximo. Muy contento. Así que ahora sumo lácteos a la dieta carnivora, pero de este tipo, evitando los empaquetados todo lo posible. #hispano
Hermosa y fresca tarde de plaza ayer 💓☺️ image
Anoche salieron bifecitos de riñón con grasa y manteca, una delicia 🤤
Este Franco si que tiene mala suerte loco, pobre tipo 🙁😞 veamos como le va mañana
Mientras no poseía más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llenó para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil. Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en la casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté a uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver. ¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario. 📰"Gallinas", de Rafael Barrett, 1910. #hispano