“El índice de miedo y codicia de Bitcoin se sitúa actualmente en 5/100, un nivel de miedo extremo que históricamente ha aparecido en muy pocas ocasiones. Este tipo de lecturas no deben interpretarse como señales directas de giro, sino como reflejo de capitulación emocional del mercado, normalmente asociada a fases de alta volatilidad, liquidaciones y presión vendedora intensa. 🧠📉
La última vez que el índice tocó niveles cercanos a 5 fue en agosto de 2019. En ese momento, Bitcoin cotizaba alrededor de los 10.000 dólares tras un fuerte rechazo desde máximos. A pesar del miedo extremo, el precio no rebotó de forma inmediata. Por el contrario, la estructura bajista continuó desarrollándose durante los meses siguientes, llevando al mercado hacia niveles próximos a 6.500. Este episodio deja claro que un extremo de sentimiento puede aparecer antes de que el precio complete su desplazamiento bajista, y no necesariamente marca un suelo definitivo.
Otro episodio comparable se dio durante el crash de marzo de 2020, cuando el índice cayó a la zona de 8–10 puntos en medio del pánico global por el COVID. En ese contexto, Bitcoin perforó soportes clave y llegó a cotizar cerca de los 3.800 dólares. A diferencia de 2019, este evento sí coincidió con una capitulación macro, desde la cual el mercado comenzó un proceso de acumulación que más tarde derivó en un cambio estructural alcista confirmado en temporalidades mayores, culminando en nuevos máximos históricos en 2021. Aquí, el miedo extremo actuó como antesala de un suelo, pero solo fue validado a posteriori por ruptura de estructura y entrada de demanda. 📊
Un tercer caso relevante ocurrió en junio de 2022, en pleno mercado bajista. El índice volvió a caer a niveles cercanos a 7, mientras Bitcoin marcaba mínimos en la zona de 17.600. Tras ese punto, el precio desarrolló una fase de consolidación y posteriormente un rebote hacia la zona de 30.000. Técnicamente, este movimiento estuvo respaldado por la defensa de soportes semanales y una mejora progresiva en el volumen, lo que permitió validar ese tramo como un suelo de ciclo intermedio.
En todos los casos, el patrón común es claro: lecturas extremas del índice reflejan estrés y desequilibrio emocional, pero el comportamiento del precio posterior depende de la estructura de mercado, la reacción sobre soportes relevantes, la absorción de liquidez y la confirmación en marcos temporales superiores. El índice por sí solo no invalida tendencias ni anticipa giros con precisión quirúrgica.
En el contexto actual, un valor de 5 indica que el mercado se encuentra en una fase de miedo extremo y narrativa negativa dominante. Desde un enfoque técnico, esto aumenta la probabilidad de estar cerca de zonas de interés estructural, pero no descarta continuidad bajista o fases laterales prolongadas antes de cualquier resolución clara. La validación, como siempre, debe venir del precio: ruptura de estructura, reacción en soportes clave, mejora en volumen y coherencia entre temporalidades. ⚙️📈
Lecturas extremas de sentimiento son una condición necesaria para los suelos importantes, pero nunca una condición suficiente por sí sola.”

